El
sector de la Biotecnología
es uno de los sectores con mayores perspectivas de crecimiento
en todo el mundo para los próximos años. Así
como el siglo XX ha sido considerado como la era de la información,
el siglo XXI será recordado como el siglo de la Biotecnología.
Ésta abarca áreas tan amplias y diversas como:
SALUD
- La genómica
y la proteómica
permitirán:
Avances espectaculares en el diagnóstico de las
enfermedades.
Un ahorro notable de tiempo y coste en el diseño
de nuevos fármacos.
El tratamiento individualizado para cada paciente, incrementando
la efectividad terapéutica y eliminando los efectos
secundarios.
AGRICULTURA
- La ingeniería genética
permitirá:
La creación de nuevas variedades vegetales mejor
adaptadas a las condiciones de su entorno.
La optimización y mejora en el rendimiento de las
cosechas.
La mejora medioambiental a través de la reducción
en la utilización de productos químicos
como herbicidas y pesticidas.
ALIMENTACIÓN
- Los avances en biotecnología permitirán
el diseño de
nuevos alimentos:
Más saludables y nutritivos.
Utilizados como vectores para la introducción
de fármacos destinados al tratamiento y curación
de determinadas enfermedades.
MEDIO
AMBIENTE -
La aplicación de nuevos métodos biotecnológicos
tendrán un impacto positivo en el medio ambiente
a través de:
La utilización de microorganismos y plantas,
que permitirán la descontaminación de
aguas y suelos
La reforestación con plantas más resistentes,
lo cual permitirá la recuperación de nuestro
entorno natural
NUEVOS
MATERIALES
-
Los descubrimientos en Biotecnología aportarán
el diseño de nuevos materiales que podrán
utilizarse en áreas tan diversas como la medicina
o la informática
Los
países más avanzados están realizando
una apuesta por la Biotecnología.
La UE, a través de los programas de apoyo del VI Programa
Marco, ha concedido una especial relevancia al sector de la
Biotecnología en el presente siglo. Los países
que sepan adaptarse al cambio que se producirá en los
próximos años y apuesten fuerte por la Biotecnología,
ganarán en competitividad y estarán preparados
para aportar un mayor bienestar a sus ciudadanos. Por el contrario,
los que no lo hagan, se quedarán relegados a un segundo
plano y con una fuerte dependencia tecnológica del
exterior que lastrará su desarrollo económico
y social.